
EXCLUSIVO. Grandes añadas, vinos de guarda, etiquetas de inversión o colección. Botellas pensadas para quien busca algo singular, con potencial de revalorización o para ocasiones muy especiales.
GASTRONÓMICO. Vinos pensados para acompañar grandes mesas. Con estructura, complejidad y carácter suficiente para brillar junto a una cocina de nivel. Ideales para maridajes elaborados o cenas especiales.
ICÓNICO. Grandes referencias del mundo del vino. Bodegas históricas, etiquetas que han definido una región o una época. Vinos de referencia obligada para cualquier coleccionista o aficionado serio.
CHÂTEAU MONTROSE 2015 0.75 ltr.
Château Montrose 2015 es uno de los vinos tintos más excepcionales de Saint-Estèphe en esta añada: un Deuxième Grand Cru Classé de corte muy cabernet, con una concentración, una precisión de taninos y una longitud que lo sitúan entre los grandes éxitos de la década en el Médoc.
En nariz ofrece un perfil intenso y complejo de fruta negra madura (cassis, arándano, mora y cereza oscura) envuelta en notas de grafito, mina de lápiz, violetas, especias dulces, cedro y matices minerales y terrosos característicos de los suelos de gravas y arcilla de Saint-Estèphe. En boca se muestra pleno y denso, con una textura sedosa pero con una estructura firme, taninos muy pulidos y una acidez viva que aporta frescura y tensión. El final es larguísimo, mineral y elegante, con esa firma clásica de Montrose hecha de potencia contenida y una gran precisión.
La añada 2015 se ha elaborado con un ensamblaje dominado por la cabernet sauvignon: 67% cabernet sauvignon, 29% merlot y 4% cabernet franc, con una crianza de 18 meses en barricas de roble francés, un 65% nuevas. Disfrutable ya, aunque posee un potencial de guarda muy largo, extendiéndose varias décadas más.
Château Montrose es un Deuxième Grand Cru Classé en 1855 ubicado en Saint-Estèphe, propiedad de la familia Bouygues desde 2006, que también posee Château Tronquoy-Lalande en la misma appellation. Su viñedo de unas 95 hectáreas se asienta sobre suelos de gravas profundas con subsuelos de arcilla y arena, plantados mayoritariamente con cabernet sauvignon (60%), merlot (25%), cabernet franc (10%) y petit verdot (5%), lo que explica el estilo clásico, estructurado y longevo de sus vinos. La bodega destaca por una viticultura de precisión y una elaboración muy cuidada, con fermentación en tinas de acero inoxidable y una crianza en barrica que busca equilibrio, frescura y complejidad sin exceso de madera.
Las puntuaciones de esta añada son máximas, con 95 puntos Parker o 95 de James Suckling, situándola entre los mejores Saint-Estèphe de la década.




















