
DE AUTOR. Proyectos personales de winemakers con nombre propio. Llevan la firma de un viticultor o enólogo concreto, con una visión personal reconocible.
JOYA. Grandes vinos poco conocidos por el gran público. Productores que trabajan en silencio, regiones inesperadas o etiquetas que merecen mucha más atención de la que tienen.
DESCUBRIMIENTO. Productores emergentes, regiones insólitas o proyectos recientes que han llamado la atención de la vinoteca.
FRANCISCO BARONA 2023 0.75 ltr.
Francisco Barona 2023 es un vino tinto de crianza elaborado por Bodegas Francisco Barona en Roa (Burgos), en la Ribera del Duero, a partir de viñedos viejos plantados entre 1908 y 1948 en suelos arcillo-calcáreos de los municipios de Roa, Anguix y La Aguilera.
La añada 2023, caracterizada por un ciclo vegetativo equilibrado en la región con lluvias moderadas y temperaturas suaves, permitió uvas de maduración óptima y concentración, recolectadas manualmente en cajas y vinificadas con mínimo intervencionismo. Fermentación con levaduras autóctonas en tinas de madera con racimo entero, maloláctica espontánea y crianza de 14 meses en barricas nuevas de roble francés, embotellado sin clarificar ni filtrar.
Su producción limitada refleja el enfoque sostenible de la bodega, construida en 2021 por el propio Francisco Barona —arquitecto y viticultor— con diseño integrado en el paisaje, trabajo por gravedad y crianza a 8 metros bajo tierra para preservar la pureza del fruto y potenciar la complejidad.
El vino muestra una capa alta de color rojo violáceo intenso, limpio y brillante, con aromas potentes a frutas rojas silvestres como frambuesa, mora de zarza y guindas, acompañadas de notas de moca, café, especias finas (pimienta, canela) y recuerdos minerales de piedra a fusil o tinta china. En boca resulta fresco y equilibrado, con taninos golosos y maduros, cuerpo medio-alto, persistencia larga y sensaciones agradables. Marida perfectamente con carnes rojas, cordero asado o quesos potentes, servido entre 14-16 ºC tras decantar.
Francisco Barona destaca por su viticultura de precisión en fincas familiares centenarias, combinando tradición con innovación sostenible —sin herbicidas ni tratamientos agresivos— y un proceso que respeta al máximo la identidad del terruño, diferenciándose por la integración de variedades minoritarias en campo que aportan matices únicos y una crianza subterránea que estabiliza naturalmente el vino.




















