
EXCLUSIVO. Grandes añadas, vinos de guarda, etiquetas de inversión o colección. Botellas pensadas para quien busca algo singular, con potencial de revalorización o para ocasiones muy especiales.
GASTRONÓMICO. Vinos pensados para acompañar grandes mesas. Con estructura, complejidad y carácter suficiente para brillar junto a una cocina de nivel. Ideales para maridajes elaborados o cenas especiales.
ICÓNICO. Grandes referencias del mundo del vino. Bodegas históricas, etiquetas que han definido una región o una época. Vinos de referencia obligada para cualquier coleccionista o aficionado serio.
HENRI BONNEAU réserve des célestins châteauneuf-du-pape 2012 0.75 ltr.
La Réserve des Célestins es la cuvée insignia del Domaine Henri Bonneau, una de las etiquetas más míticas y buscadas de todo Châteauneuf-du-Pape.
Este 2012 se presenta con una robe rubí oscura, ligeramente turbia, y un aroma de gran intensidad donde las guindas confitadas, la naranja sanguina y el pomelo se entrelazan con pétalos de rosa marchita, violeta y cuero, sobre un fondo ahumado y de garriga. En boca es fresco y concentrado a la vez: los taninos son potentes pero ya fundidos, sostenidos por una acidez magnífica, y la longitud de su final, marcadamente ahumado, resulta casi incalculable.
Procede de la legendaria parcela de La Crau, 2,3 hectáreas de arcilla roja coronada por los cantos rodados que el Ródano depositó hace miles de años, con rendimientos muy bajos, de apenas 10 a 15 hectolitros por hectárea.
La elaboración es la del viejo Châteauneuf-du-Pape: uva mayoritariamente sin despalillar, mínima intervención, un solo remontado por cuba y una larga crianza de unos cinco años en viejos fudres y barricas, sin filtrado. Aunque la etiqueta indica garnacha, Henri Bonneau siempre añadía en bodega unas gotas de otras variedades locales —monastrell, counoise y vaccarèse—, una decisión que tomaba por cata y no por selección en el viñedo.
La añada 2012, fresca y bien estructurada, fue recibida con entusiasmo por la crítica: Wine Spectator le otorgó 97 puntos. Se trata de una botella de colección que aún tiene un largo recorrido por delante.
El Domaine Henri Bonneau es el paradigma del Châteauneuf-du-Pape más tradicionalista y un auténtico objeto de culto. La familia lleva cultivando en la denominación desde 1667, y el abuelo de Henri fue de los primeros en embotellar en la propiedad, ya en 1927.
Henri Bonneau (1938-2016), duodécima generación, elaboró su primera añada en 1956 y se convirtió en el gran maestro de la garnacha del sur del Ródano, admirado por su forma de respetar la fruta y por la humildad con la que trabajaba sus apenas seis hectáreas.
La Réserve des Célestins solo se produce en las mejores añadas y a partir de las mejores barricas, de ahí su escasez: tras el fallecimiento de Henri en marzo de 2016, su hijo Marcel asumió el control desde la añada 2016, manteniendo los métodos de la casa.




















